• 9849-xxx-xxx
  • noreply@example.com
  • Tyagal, Patan, Lalitpur

Farolas solares mejoran seguridad en campos de refugiados de Haití

Caradeux campo de refugiados en Haití, con farolas solares fotovoltaicas

Recientemente se han instalado farolas solares fotovoltaicas en dos campos de refugiados, Petionville y Caradeux, ambos en Haití, donde están realojados todavía, y me temo que lo que les queda, muchas víctimas del terremoto de enero de 2010.

Esto se ha realizado para mejorar la seguridad y las condiciones de vida de los refugiados y se ha podido llevar a cabo gracias a los grupos de ayuda que trabajan en la zona, al gobierno haitiano y a la experiencia en esta materia de SELF (Solar Electric Light Fund), una ONG con sede en Washington DC, que utiliza las energías renovables para ayudar a comunidades en países en vías de desarrollo a salir de la pobreza, como ya comentamos aquí en la entrada “Sistemas de riego por goteo alimentados con energía solar fotovoltaica”.

Trabajador instalando farola solar fotovoltaica en campo de refugiados Caradeux en Haití

Según Jean Baptiste Certain, director del proyecto de iluminación de SELF, “antes de la llegada de la iluminación, la vida social desaparecía en los campamentos cuando llegaba la puesta de Sol y la gente quedaba aislada en sus tiendas, hacinados unos encima de otros. Los niños no podían estudiar y las mujeres no usaban las letrinas públicas por miedo a los asaltos que se producían en la oscuridad. Ahora, los pequeños comercios permanecen abiertos durante más tiempo en la zona del mercado, aumentando los ingresos de las familias y la zona se llena de gente que se relaciona y divierte” según indica Chiara Luchini Gilera, gerente de campo y de los programas de relocalización de J/P HRO, organización de ayuda fundada por el actor Sean Penn y que dirige el campamento de Petionville.

Decenas de miles de personas se congregan en ambos campamentos. En el de Petionville, por ejemplo, situado en lo que antes era un campo de golf, cincuenta mil personas en su momento más álgido, se iluminaban con 30 lámparas solares instaladas por otra organización de manera bastante ineficaz según los trabajadores de SELF y con 3 torres de iluminación alimentadas por generadores.

A pesar de los esfuerzos de las patrullas de los cuerpos de paz de la ONU y de las fuerzas de seguridad de los campamentos, las condiciones de seguridad eran muy débiles, especialmente para las mujeres, según informes emitidos por Amnistía International.

“En un entorno post-terremoto, en el que tienes a cientos de miles de personas hacinadas en campamentos densamente poblados, las cosas pueden salirse rápidamente de control”, según indicó Robert Freling director ejecutivo de SELF, “cualquier persona que hubiera estado en los campamentos y viese lo que estaba sucediendo se daría cuenta de que la iluminación podía tener un gran impacto y mejorar la seguridad de las mujeres”.

SELF ya había estado relacionada con proyectos de electrificación de clínicas rurales en Haití antes del terremoto, pero a partir de enero se involucró en el proyecto de iluminación que ha contado con una financiación de 300.000 dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo.

Farolas solares en funcionamiento en el campo de refugiados Petionville de Haití

Se han instalado 100 farolas entre los dos campamentos, insuficientes para cubrir todas sus necesidades, además de que el gobierno de Haití no quiere invertir en infraestructura ya que lo que pretende es reubicar lo antes posible a estas personas, por lo que la elección de las ubicaciones se convirtió en un gran reto. Se optó por iluminar en primer lugar los aseos comunales, las rutas de acceso a los mismos, y el área del mercado.

La selección de las farolas también fue un gran desafío ya que tenían que superar unos requisitos estrictos, como resistir a los huracanes, funcionar de manera continua sin mantenimiento y superar unas pruebas para evitar falsificaciones. Al final se instalaron dos tipos de 6 metros de altura. El de mayor potencia dispone de un módulo fotovoltaico de 185 W en su parte superior y dos baterías de gel selladas dentro de una caja de seguridad conectadas a 36 LEDs de alta potencia. Las lámparas pueden producir 3.600 lúmenes. En comparación, una bombilla de 100W sólo alcanza los 1.600. Del otro modelo no se indican sus características.

Las luces funcionan a plena potencia desde las 6 PM hasta las 12 AM y al 50% desde las 12 AM hasta las 6 AM, y las mejoras en seguridad no se han hecho esperar, disminuyendo los actos de violencia, incluyendo los asaltos sexuales, de seis por semana antes de la iluminación a uno o ninguno cuando ésta hubo terminado de instalarse.

Además, otra ventaja de este tipo de farolas es que es posible su rápida reubicación cuando éstas no sean necesarias en los campamentos, aunque desgraciadamente para esto, como indica Robert Freling, de SELF, queda un largo tiempo por delante.

Cada vez tengo más claro que las energías renovables distribuidas son quizá la única posibilidad para los países en vías de desarrollo de acelerar éste, dadas las grandes ventajas en todos los aspectos que representan con respecto a las fuentes de energía y los sistemas de distribución tradicionales.

Fuente:   Txchnologist

Tags: Campo de refugiados, Caradeux, Farolas solares, Haití, J/P HRO, LED, Petionville, Placas solares fotovoltaicas, Robert Freling, SELF

Categoría: Autogeneración, Energía, Fotovoltaica, LED, Medio Ambiente, Solar